martes, 24 de marzo de 2026

Me ladra

 


 

El corazón me ladra
cuando todos saben,
cuando todos callan,
cuando nadie hace.


El corazón me muerde
si me callo,
si lo sé,
si no hago.


Enferma de rabia mi corazón
cuando no hacemos,
cuando callamos
y lo sabemos.




martes, 24 de febrero de 2026

martes, 10 de febrero de 2026

Tres tristes tigres

Hola: 
He decidido desempolvar mis rincones de internet y plantar de nuevo poemas como una humilde forma de gritar que todavía no he muerto y que soy algo más que un olvido. Ya sé que no se lleva eso de publicar en un blog y que debería hacerme un tik-tok, aprender hacer bonitos vídeos, vender mi vida privada, lamer las botas de la poesía del poder y vender mensajes optimistas, pero toda esa mierda va contra mi naturaleza. No aguanto el postureo, no aguanto la poesía adolescente (cuando la escriben poetas adultos) ni las dinámicas de poder y la corrupción de tantos poetas. 
Así que vuelvo a esparcir mis poemas sin esperanza y con convencimiento.

¡Salud y poesía!






 Me adentro en las entrañas del tráfico
con truenos detrás de mí
y trabajo estrategias trucadas
     que tropiezan atrasadas,
          diestras, trastocadas,
contra trastos trizados
en el trámite de treguas 
entre tigres y trenzas.

Tristéamos
a través de este trago
de transparente alquitrán,
traduciendo trinos de tractor
detrás de metros extraterrestres
que arrastren nuestra cicatriz
por la contradicción abstracta
de traicionar a mis monstruos
con una tragedia mal estructurada
de trama tranquila y silvestre
que gratifica con trofeos
      sus tropiezos atravesados 
        por la frustración.


Y, si trituramos la estricta simetría
     del desastre
con otro atracón de petróleo y salitre
       en el centro del vientre,
no retrasaremos el tren postrero
no trazaremos trayectorias de trapecista
en los trozos de tramontana
      que entren en tropel
a través de las letras
filtradas por la trivialidad.

Pero ojalá castren las maltrechas estrellas
  con nitrato y artrosis,
ojalá trepen intrincados los trances
  como potros eléctricos 
entre los trigos estrechos
mientras los tréboles de cuatro rostros
       tributan ristras de trovadores
     desde su trinchera
y triunfalmente destruiré
en trescientos treinta y tres trompicones
la patria, el cetro y el trono
de esos trileros que tanto nos tratan de controlar.



miércoles, 1 de diciembre de 2021


 Náufrago

Me faltan momentos
a los que aferrarme
para llegar al final de cada día,
solamente quiero algún soplido,
sólo un poco de luz
destilada en colores cálidos
al final de esta plegaria,
una pluma de arcángel
bajo mi vómito
en esta calle sin nombre,
una aguja,
atravesando esta tristeza
incontenible,
que me profane las venas.

Me sangran los amuletos
entre lo que tanto quise
y lo que ya no podré;
el horizonte escapa
de mis pies
como el humo
del fuego
y no existe orilla.

Mañana la resaca
me empujará de nuevo a ti
sin ahogarme,
me llevará a juntar
las letras de tu nombre en mi boca,
mañana seré arrastrado
por el oleaje
de nuestro dolor sin tierra
en la que apoyarme,
seré náufrago que prueba
el agua salada de tu memoria
y la vuelve a beber
hasta escupir sal
y no existe orilla.

Ya no lucho contra la corriente
mientras me hundo poco a poco
en la anestesia de la monotonía
del caos,
del agua y del viento
disputándose lo que queda de mí,
arrancándome el alma
del cuerpo
en cada ola
con la erosión rascando
desde la piel hasta los huesos
y no existe orilla,
ahora vivo en la tormenta.

miércoles, 27 de octubre de 2021

viernes, 1 de febrero de 2019

Palabra Voyeur: Poética

 




Hace un par de días publicaron la buena gente de Palabra Voyeur un vídeo genial con un poema mío incluído en el poemario Todo lo que no entre en la memoria (Ediciones En Huída, 2018).


Espero que os guste tanto como a mí.


Palabra voyeur: video-poema de "Poética"











viernes, 25 de enero de 2019

Descubrimiento del día: Partida de oficina, de Celeste Viedma



Partida de oficina


La foto la he sacado de aquí.

Cada lunes me rodeo de mercenarios.
Como rancios alfiles y devotos corceles
se mueven a zancadas apuradas
sobre esta gran mazmorra nauseabunda.

Vaya reguero de tinta vieja
que hunde todo barco de papel,
que disuelve amuletos y tesoros.

Un café con ella
y nadie sabe cuidar sin encerrar
nadie sabe cómo mantener con vida
sus desechos cristalinos de coraje.


Del libro Juncos de papel (Ed. Peces de ciudad, 2018)

viernes, 23 de noviembre de 2018

El libro

Después de intentar mover la presentación de mi libro por redes sociales (con escaso éxito) y por la vida real (de momento sólo en tres ciudades) me he dado cuenta que me quedaba todavía este rincón por mancillar. No tiene perdón que este blog, que no por casualidad tiene el mismo nombre que mi poemario,  haya permanecido tanto tiempo en silencio. Pues bien, ya estoy aquí.


Lo primero que tengo que decir es que estoy muy agradecido a Ediciones En Huída ya que ha sido la primera editorial que después de muchos años de intentar publicar, ha decidido que mis poemas merecían ser puestos sobre papel y, por supuesto, doy infinitas gracias a Alma, gran responsable de que este libro exista, por su apoyo y su enorme paciencia conmigo. Hasta hace unos meses cuando la gente del mundillo poético me preguntaba si tenía algo publicado o directamente me preguntaba dónde podían conseguir mis libros yo respondía en modo ocurrente que yo era póstumo. Ahora voy a tener que cambiar de chascarrillo, -evitando el de la mesa coja-. ¿Pero qué estoy sacando de todo esto?




Por un lado, estoy aprendiendo de los típicos errores del novato: no he sido todo lo minucioso con los detalles de la edición como lo debiera haber sido; como ya he dicho antes, no he sabido difundirme por redes ni contactar con periodistas para alcanzar a más gente y además siempre me ha dado apuro venderme. Todo lo que suponga comercializarme me crea cierta repulsa.
Por otra parte, es cierto que produce cierta ilusión ver materializado en 125 copias de papel eso que has anhelado tanto tiempo, pero una vez logrado lo desmitificas, pones los pies sobre la tierra y te llegan algunas dudas como: ¿quién va a comprar el libro?, ¿seré tan papético de no conseguir vender una tirada tan pequeña?, ¿se harán más tiradas?, ¿cuánto tiempo resistirá el libro al olvido?, ¿llegaré a aborrecer sus poemas?, ¿cuánto dinero voy a perder presentádolo por ahí?, ¿cuándo decidirán publicarme un segundo libro?
Este pesimismo es intrínseco a mi ser; parece que no me gusta estar bien y siempre encuentro una excusa para no disfrutar una victoria, pero estoy intentando mejorar como persona y canalizar esta actitud autodestructiva para que sea un modo de mejorar exigiéndome más. Os lo prometo, a partir de ahora voy a lloriquear menos y a crecer con cada tropiezo.

Y para terminar esta entrada voy a dejaros un poema del libro y también voy a dejaros un enlace de la página de Ediciones En Huida donde podéis conseguir mi libro.

Muchas gracias, se os quiere.




Los gatos

Los gatos de mi ciudad
suben de noche a los tejados
-como en cualquier ciudad-
y allí estiran sus cuerpos,
y sus patas,
y sus colas
hasta casi salir de sí mismos,
estiran sus deseos
hacia arriba
para intentar acariciar
       con sus garras
el universo
y así hacer tambalearse
algún astro,
esperando que caiga
para jugar con su luz
                 en las tinieblas.


miércoles, 22 de agosto de 2018

Home, de Warsan Shire

Ante el terrible crecimiento del racismo y la xenofobia en nuestro país y en Europa este poema es muy necesario.


Nadie deja su hogar a menos
que su hogar sea la boca del lobo
solo corres hacia la frontera
cuando ves al resto de la ciudad corriendo también
Tus vecinos corren más rápido que tú
con aliento sangriento en sus gargantas
el chico con el que fuiste al colegio
el que te besó tras la vieja fábrica de hojalata
sujeta ahora un arma más grande que él
solo dejas tu hogar
cuando tu hogar ya no te deja estar
Nadie deja su hogar si su hogar no le echa
con fuego bajo los pies
sangre caliente en el vientre
no es algo que hubieses pensado hacer
hasta que el cuchillo ardiente no amenazó tu cuello
e incluso entonces llevaste el himno en tu aliento
pero romper tu pasaporte en el baño de un aeropuerto
sollozando por cada pedazo de papel
te dejó claro que no volverías atrás
Debes entender
que nadie sube a sus hijos a un barco
a menos que el agua sea más segura que la tierra
nadie se quema la palma de las manos
bajo los trenes
debajo de los coches
nadie pasa días y noches en las entrañas de un camión
alimentándose de periódicos
a no ser que las millas recorridas
signifiquen algo más que el simple camino
Nadie se arrastra bajo las vallas
nadie quiere que le peguen
que le compadezcan
nadie elige los campos de refugiados
ni los cacheos que dejan el cuerpo dolorido
o la cárcel
Aunque la cárcel es más segura
que la ciudad del fuego
y un carcelero en la noche
es mejor que un camión lleno
de hombres que se parecen a tu padre
no hay quien pudiéra soportarlo
nadie podría digerirlo
ninguna piel sería suficientemente resistente
Los gritos de
volved a casa negros
refugiados
sucios inmigrantes
buscadores de asilo
chupando de nuestro país
negros con sus brazos extendidos
huelen extraño
son salvajes
destrozaron su país y ahora quieren
destrozar el nuestro
como las palabras
las malas pintas
les son indiferentes
tal vez porque duele menos
que que te arranquen un brazo
o las palabras son más aguantables
que catorce hombres entre tus piernas
o los insultos son más fáciles de tragar
que los escombros
los huesos
o el cuerpo de tu hijo
hecho pedazos
Quiero volver a mi hogar
pero mi hogar es la boca del lobo
mi hogar está plagado de armas
y nadie se iría de su hogar
a menos que su hogar le echara al mar
a menos que el hogar le dijera
que se diera prisa
que dejara atrás su ropa
que se arrastrara por el desierto
que atravesara los océanos
ahogado
seguro
hambriento
mendigando
olvidando la dignidad
porque sobrevivir es más importante
Nadie deja su hogar
hasta que su hogar no es una voz que le dice:
vete
huye de mí ahora
no sé en qué me he convertido
pero sé que en cualquier lugar
estarás más seguro que aquí.

miércoles, 18 de julio de 2018

Los quehaceres del poeta




Cincelar el grito
hasta encontrar el verso
que duerme en su seno,

destejer el bullicio
hasta dar con la melodía
        transparente de lo sublime,

escarbar las entrañas
                    del pensamiento
para atisbar la luz
y después de quemarte las retinas
explicar por qué valió la pena.







 

miércoles, 6 de junio de 2018

Los seres anteriormente conocidos como cigüeñas

Imagen sacada de aquí


Las cigüeñas ya no se van en invierno,
aguantan el frío
para alimentarse
con nuestra basura
                   en los vertederos,
rebuscan entre nuestros despojos
algo para convencerse
de que es mejor quedarse
que marchar al sur.

Ya no saben
dónde está su casa
ni el significado de la palabra regresar.

Las cigüeñas ya
no se van en invierno,
aguantan estancadas
en un cielo de fango,
con los ojos ateridos
a un paisaje infectado,
buscando su sombra
en medio de la oscuridad,
gangrenándose el pico
de tanto escarbar
en los desechos de nuestra memoria,
registrando nuestros vestigios de ayer
en busca de algo que les haga olvidar el rumbo a África,
algo que borre
el camino que tantas veces
                             trazaron
a través del aire,
algo muerto que engullir
para no pensar
que bajo el vertedero
había una charca
          donde guarecerse del hambre,
que ahora yace bajo toneladas
       de arrogancia humana.

Las cigüeñas ya no
       se van en invierno,
ya ni siquiera merecen
ser llamadas cigüeñas.
Son visiones destrozadas,
carroñeras de nuestros errores
que se mezclan con los efluvios de la ciudad,
son apenas una mancha de lo que fueron,
espectros sobre el campanario
que crotoran crujidos
frente a las cruces afiladas
por el rayo y el viento,
son siluetas agrietadas
como la piel de la sequía,
que ya no patrullan el cielo,
           sino que vagan
como globos de helio perdidos
en la boina de contaminación,
bebiendo el humo de los tubos de escape,
que siembran sus zancos como antenas,
que asumen el gris del hollín
                    como propio
y se sumergen
en las entrañas de nuestra inhumanidad
hasta ahogarse.

Pobres cigüeñas,
que por culpa de nuestra basura
han conocido el frío,
pobres cigüeñas
que por nuestra culpa
han olvidado el camino al sur.

domingo, 18 de marzo de 2018

Plan B para salvar el mundo, de Jesús Fernández

Imagen sacada de https://www.freepik.es/foto-gratis/primer-plano-de-vaso-de-whisky-con-hielo_951712.htm
 
 
                                        
Beber,

beber hasta olvidar que el mundo es insalvable

Beber hasta que un coágulo piadoso

Reviente una vena en tu cerebro

Beber como quien toma aliento

Para el mayor grito de todos los tiempos

Beber para tomar fuerzas para coger el piolet

Beber sin mesura ni método

Con el ansia que debería emplearse en vivir

Beber como la bestia babilónica

Beber como quien corre hacia el abismo

Beber hasta la nada

Hasta la sabiduría total hasta el olvido

Beber hasta la indigencia

Hasta la violación moral hasta el asesinato

Beber hasta la herejía

Beber hasta la muerte del amor

Beber hasta el genocidio

Beber hasta que deje de doler

Beber contra la gangrena

Contra la sífilis del alma contra el aburrimiento

Beber hasta la elocuencia

Hasta el Don de la Palabra

Beber hasta la clarividencia

Hasta la clara percepción de todas las cosas

Beber para salvar el mundo

O aniquilarlo.


Jesús Fernández, de Qué nos han hecho: Poetas y poemas. Selección y prólogo de Lluis Pons Mora ( Isla Varia ediciones, 2008 ).

lunes, 25 de septiembre de 2017

El poeta y la luna


El poeta mira por la ventana 
esperando que la luna explote
                                       y nada,
así que
           viste su piel menos ajada,

       endosa su abrigo de sombra,
y se deja arrastrar por la noche
en busca de un diamante
en el que crezcan flores,
en busca de la melodía secreta del frío, 

de una piedra perfecta
para romper el cristal de la conciencia 

o de una metáfora bien afilada
           para cortar el aburrimiento de los días. 
Va siguiendo esta cuerda de versos
sin temor a llegar
                al fin y al cabo

y se enmaraña en las ganas 
                       no sé de qué,
                      sí sé de quién,
mientras deja su vacío en los vasos de cerveza

y su mirada flota
en el aire sucio de un bar. 


El poeta vuelve a la calle 
y la luna sigue allí,
               desparramándose en luz 
                               y nada.
 
A partir de ahí se multiplica la sed
              con el ansia tirando de la cuerda,

                    que ahora se estremece 
                          en la garganta,
pero él sólo quiere
amor sintetizado

         en metilendioximetanfetamina 
         con una copa de vino tinto
        y conquistar un paraíso cualquiera

        en un colchón vedado.
Sin embargo, una y otra vez tropieza al pie de la letra

        y cae a quemarropa
        sobre las ausencias que le pesan 

        en sus entresijos.
Si bien, el poeta sabe todo y más
       de levantarse y volver a caer,

       de hacer del fracaso un éxito,
       algo casi divino. 

Y es que
quién quiere reconocimiento, 
      pudiendo tener resaca;
quién quiere vender libros, 
     pudiendo mendigar copas;
quién, en su sano juicio,
     prefiere una biblioteca a un prostíbulo;

quién desea más un Premio Nobel de la literatura 
     que una ebriedad sempiterna;
quién quiere ser Campoamor,
     pudiendo ser Leopoldo María Panero.

 
Y la luna no se rompe
ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Observa desde lo alto
al poeta amordazado con sus propias palabras, 

mordiendo el polvo
que ahora mismo le traga,
el mismo polvo

            en que se ha de transformar 
junto con sus heridas
a las que llama poemas, 
mientras que esa estúpida
roca gris
seguirá brillando
para poetas que intentan destruirla

                                        y nada.


De Todo lo que no entre en la memoria

martes, 4 de julio de 2017

Ítaca ya no es lo que era
 (u Odiseo vuelve de erasmus)




Mañana por fin regresaré a Ítaca,
me vestiré como un mendigo
y veré morir a mi perro,
tensaré mi arco
para ensartar con celos y flechas
a mis enemigos,
y tras veinte años
redescubriré el rostro
                         de Penélope
sembrado de arrugas y paciencia.

Mañana regresaré a Ítaca,
sin miedo a Poseidón,
para dormir otra vez
                    en mi lecho
y refugiarme en el amor,
que más que amor
                     es un recuerdo
de un fuego que ya no quema;
volveré al ágora
sin compañeros con los que
                    recordar la guerra:
nadie me creerá
cuando cuente los hombres
           que murieron por la más bella,
nadie comprenderá
que me quiera morir
cuando suenan en mi cabeza
los ecos del cantar
               de las sirenas,
nadie sabrá
el tamaño de la tristeza
de Aquiles lamentándose en el inframundo
por no haber vivido un segundo más
y me arrepentiré
una y mil veces
de no haberme guardado
     una hoja de loto
            en el bolsillo.

Mañana regresaré a Ítaca
y mi madre estará muerta,
y mi hijo seguirá siendo
   un perfecto desconocido
   que en el fondo me odia,
y Calipso
quizá se acuerde de mí
y me venga a visitar en sueños
para decirme que soy un idiota,
que no supe elegir
entre lo que tenía
        y lo que ya no era.
La vida se estancará
             en las aburridas
         tardes de verano,
los dioses se olvidarán de mí,
mi reino se irá durmiendo
en las páginas de la historia
hasta ser ruinas
por las que se pagará entrada
y con el tiempo
yo no seré más que un nombre,
                               una idea,
                               una nostalgia.

Mañana regresaré a Ítaca,
aunque ya no sea yo el que vuelva.



.

domingo, 11 de junio de 2017

El Tratado de Kioto

Voy a romper el Tratado de Kioto,
voy a hablar con dios por el gran teléfono blanco
para pasar de la potencia al acto
y hacer lo que nadie puede
                                 hacer por mí.
Voy a sacar todo el mal
que llevo dentro,
que me atraviesa todo el cuerpo
de norte a sur
para derrotar al Balrog
         con fuego negro.

Voy a pintar desde mis adentros
       abstracto en papel suave
despejando así la incógnita
que deseche las hipótesis
que ya no sirven para nada.

Voy a soltar el ancla
en este pequeño instante de eternidad
y gritar: ¡hombre al agua!
después de liberar a mis rehenes
                               como quien suelta lastre.

Y ya sabréis a estas alturas
que voy a plantar un pino,
a poner un huevo,
a sembrar un chopo,
a echar un tronco,
a lanzar un misil,
voy a hacer un cuarenta y dos en francés,
a tirarme un pedo de los que pesan.

Voy a sacar lo mejor de mí
y enviártelo por fax o por email;
voy a externar todo mi malestar
       antes de irme abajo
                 por la pata;
voy a destronar a los Borbones,
voy a exortizar todo este mal
y hacer de tripas corazones excretados.

Voy a calcular mi Producto Interior Bruto,
voy a sacar un tren del túnel,
voy a pasear a los Pokemon,
voy a pintar angelitos negros,
voy a manchar la porcelana
y a soltar al Halcón Milenario.

Ahora que me ha venido la inspiración
voy a desalojar a unos okupas,
voy a mear duro,
voy a echar una boya al mar,
a sacarme este gran peso de encima.
Voy a esperar mi momento All Bran
para visitar a la familia Cosby
y darle sabor al caldo.

Voy a verter hormigón en el encofrado,
voy a limpiar las cañerías,
voy a enviarle un paquete al Papa,
voy a fabricar muñecos sin cabeza,
voy a liberar a Willy,
voy a hundir un zeppelin
y después me voy al confesionario.

Voy a llenar el cazo
                       de albóndigas,
a visitar al señor Roca,
voy a descomer
          un magnífico pastel,
voy a romper aguas mayores
y en ellas hacer una infusión de mierda,
voy a peinarme los pelos del culo hacia fuera
y soltar un ñordo como un brazo de Hulk Hogan.

Y es que a veces no sé
si hacer de viente o darle cuerda al reloj,
aunque casi mejor;
             si me disculpan
me voy a defecar,
                evacuar,
                giñar,
                segregar
                ciscar,
                deponer,
                obrar,
                excretar,
                rezumar
                emporcar,
                descargar,
                expeler,
                deyectar,
me voy a hacer mis necesidades
                y a cagar.



sábado, 10 de junio de 2017

JESÚS CARRASCO

(la imagen la he sacado de aquí)


JESÚS CARRASCO


Que me robaran el nombre

es lo mejor

que me podía haber pasado,

deshacer esa coraza

               hecha de crujidos y fragores ajenos,

rasgar esa piel extraña

que me oprimía,

desnudarme de la apariencia

y por fin ser huérfano,

fugarme desde mis adentros

               para dejar de ser otro,

romperme para ser yo.

lunes, 30 de enero de 2017

París sin ti



https://www.youtube.com/watch?v=H2t35mf_hIw



París sin ti
es una mala canción
que canta por sus calles
perdido un español.

París sin ti
es como agosto en Madrid:
una ciudad callejera
y sin pedigree.

París sin ti
es Montmartre sin Amelie,
una despedida sin beso
en la Gâre d'Austerlitz.

París sin ti
es un bistrot sin pastis,
es la Monalisa
puesta de perfil.

Oh! París! París!
Poblada por maniquís,
turistas y ladrones
en el mismo redil.

París sin ti
es caminar y caminar
por un taxi que no para
y otro que no va a venir.

París sin ti
es Grainsbourg en Nôtre Dame
pidiéndole a la Virgen
un chalet en el Más Allá.

París sin ti
es una maleta sin abrir
llena de ropa sucia
y un puñado de souvenir.

París sin ti,
de Montparnasse a Saint Denis,
es un mar de cemento
y un cielo de hollín.

París
llora por no reír,
sus puentes bostezan
un torrente gris.

Pero París,
no te voy a mentir,
es una cárcel de placeres
sin tu vis a vis.

París
no quiere dormir,
me susurra al oído
que no piense en ti.

Y es que París,
enamorada y febril,
me emborracha cada noche
avec grand plaisir.

París sin ti
es una mala canción...

jueves, 29 de diciembre de 2016

Pájaros en la cabeza



No son sólo 
pájaros en
la cabeza,
lo que me despeina

           cuando yo te veo, 
son también las ganas
de robarte la atención

                 susurrándote un beso
en todas las esquinas que doblamos,

son el aire y la lluvia, 
que enfermos de envidia, 
me intentan agarrar
       con sus manos mi pelo, 
y por más que me empujen,
                     me insulten, 
                   me bufen,
             me bramen,
no consiguen arrancarnos

                a mí de ti.
                a ti de mí,
a nosotros mismos de nosotros.


No son sólo 
pájaros en

la cabeza,
sino también ciento volando, 

bandadas escapadas
de los sueños de Hitchcock que recorren la troposfera

     cantando tu nombre
                                    en tu busca

y surfean los vientos,
   sorben los mares,
   cosen las nubes,
   desordenan las hojas de los árboles, 

   deletrean las ciudades
                     por las que pasan 
esperando que en una de ellas
          oigas tu nombre en su canción, 
                    ices tu mirada al cielo
y te vengas 
     volando
con ellos.

No son sólo 
pájaros en
la cabeza,
no son utopías, 

no son horizontes
            que nunca llegues a tocar con tus manos,




son ideas,
               son albricias

son luz que se nos desprende de las cabelleras 
mientras nos olvidamos en algún cajón
                                       esas tristezas 
y nos ponemos guapos
para bailar la felicidad 
al borde del precipicio. 

lunes, 13 de junio de 2016

La alegría



Me rebasa la rabia,
me desbordan el hambre,
la pobreza, la injusticia,
la enfermedad,
esta indiferencia que me ahora,
los mendigos pidiendo en la acera,
a los que no me atrevo a mirar a los ojos.

Me saturan las mentiras
como piedras en una lapidación,
por prensa, televisión y radio,
pero donde más me duelen es
                                en la calle
(la calle es nuestra, joder,
que no nos quiten también eso).

Me roban la memoria,
me niegan tres veces,
me intentan asustar,
me golpean con multas,
me desahucian,
me privatizan el sol,
me crucifican
con la moral católica apostólica romana,
me exilian
y si intento entrar
me disparan en Ceuta,
viven por encima de mis posibilidades
                             sin pedir permiso
y yo sigo aquí
esperando a Godot,
                    sin hacer nada
mientras me rebasa la rabia.

Pero de esta rabia saltan chispas
que contienen toda la fuerza del sol,
que saltan
                 de cabeza
                                  a cabeza
encendiendo conciencias,
descerrajando las soledades
y vacunándonos contra la cobardía.
Esta rabia se contagia
                 de boca
                              a boca,
de idea a idea,
de sonrisa a sonrisa,
y se va transformando en alegría,
y de repente
empezamos a conjugarnos en la primera persona del plural,
poco a poco comprendemos
que somos el origen de todo
y que los fantasmas,
               si los dejas de mirar,
                           desaparecen,
nuestra voz se convierte en un cañón
            contra los muros de la apatía,
nuestros pasos hacen temblar los cimientos
                                 de la nueva esclavitud,
nuestra ilusión se transforma en realidad
                       transformando la realidad
y nuestra rabia,
                       que arde dentro de su oscuridad,
nos empuja hacia el amanecer.

Y cuando nos golpeen,
                      resistiremos,
cuando nos golpeen otra vez,
                     resistiremos,
cuando nos vuelvan a golpear,
                    resistiremos,
cuando nos amordacen,
             nos desataremos,
si nos dividen,
             nos multiplicaremos,
si nos mienten,
no les creeremos,
si nos pisan,
          todavía más altos y decididos,
          nos levantaremos,
si ladran, es que cabalgamos,
si nos atacan,
          no basta con defender,
          esta vez también atacaremos,
que si nos hieren,
       es porque no estamos muertos
y si nos vencen…
             no podrán
            porque no nos rendiremos.