El corazón me ladra
cuando todos saben,
cuando todos callan,
cuando nadie hace.
El corazón me muerde
si me callo,
si lo sé,
si no hago.
Enferma de rabia mi corazón
cuando no hacemos,
cuando callamos
y lo sabemos.
Las palabras de Jess Modlov y sus múltiples personalidades.
El corazón me ladra
cuando todos saben,
cuando todos callan,
cuando nadie hace.
El corazón me muerde
si me callo,
si lo sé,
si no hago.
Enferma de rabia mi corazón
cuando no hacemos,
cuando callamos
y lo sabemos.
Hola:
He decidido desempolvar mis rincones de internet y plantar de nuevo poemas como una humilde forma de gritar que todavía no he muerto y que soy algo más que un olvido. Ya sé que no se lleva eso de publicar en un blog y que debería hacerme un tik-tok, aprender hacer bonitos vídeos, vender mi vida privada, lamer las botas de la poesía del poder y vender mensajes optimistas, pero toda esa mierda va contra mi naturaleza. No aguanto el postureo, no aguanto la poesía adolescente (cuando la escriben poetas adultos) ni las dinámicas de poder y la corrupción de tantos poetas.
Así que vuelvo a esparcir mis poemas sin esperanza y con convencimiento.
¡Salud y poesía!
Me adentro en las entrañas del tráfico
con truenos detrás de mí
y trabajo estrategias trucadas
que tropiezan atrasadas,
diestras, trastocadas,
contra trastos trizados
en el trámite de treguas
entre tigres y trenzas.
Tristéamos
a través de este trago
de transparente alquitrán,
traduciendo trinos de tractor
detrás de metros extraterrestres
que arrastren nuestra cicatriz
por la contradicción abstracta
de traicionar a mis monstruos
con una tragedia mal estructurada
de trama tranquila y silvestre
que gratifica con trofeos
sus tropiezos atravesados
por la frustración.
Y, si trituramos la estricta simetría
del desastre
con otro atracón de petróleo y salitre
en el centro del vientre,
no retrasaremos el tren postrero
no trazaremos trayectorias de trapecista
en los trozos de tramontana
que entren en tropel
a través de las letras
filtradas por la trivialidad.
Pero ojalá castren las maltrechas estrellas
con nitrato y artrosis,
ojalá trepen intrincados los trances
como potros eléctricos
entre los trigos estrechos
mientras los tréboles de cuatro rostros
tributan ristras de trovadores
desde su trinchera
y triunfalmente destruiré
en trescientos treinta y tres trompicones
la patria, el cetro y el trono
de esos trileros que tanto nos tratan de controlar.
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| La foto la he sacado de aquí. |