Mostrando entradas con la etiqueta dolor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dolor. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de abril de 2015

El final del poema es sentirte, de Adriana Bañares



No soy muy bueno escribiendo reseñas, solo diré que el último poemario de Adriana, Ave que no vuela muere (Ediciones Oblícuas, 2015), es sin duda lo mejor que he leído en mucho tiempo y ha dejado el listón muy alto. Lo siento mucho por el próximo poemario que lea.

El final del poema es sentirte


un poco más cerca.
Olvidar que te extraño tantísimo
              que extraño tantísimo
              la vida que soñamos juntos
y que hoy tienes con otra.
 El fin del poema es conseguirte.
Hacer que vuelva todo aquello.
Que me digas
              lo que hubo antes y
lo que habrá después
               no es nada
comparado con lo que queda
entre nosotros. El fin del poema
es que me digas que es tan cierto
             aquello
              que te quedas conmigo
              y me salvas de esta muerte
                                   tan lenta
                                   de esta isla estéril que es mi cuerpo
                                   de esta isla tumba
                                                   círculo
                                                   perfecto.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Ahora



Ahora… ni antes ni después…
ahora está sucediendo,
dime tú qué vas a hacer.

Estamos llenos de hambre y luz,
nos está sangrando la paciencia;
no queremos esperanza
repleta de nada,
reclamamos nuestro todo,
nuestras palabras
contra su oro,
nuestro ahora contra su nunca.

Ahora… ni antes ni después,
ahora es el momento
dime tú qué vas a hacer.

Nosotros somos los culpables,
nos pisan,
nos roban, nos muerden,
bajamos la mirada,
nos insultan,
nos enferman, nos prohiben,
                        nos mean,
y no decimos nada,
nosotros somos los culpables
de nuestra muerte cuando nos matan.

Ahora… ni antes ni después,
ahora sopla el viento,
dime tú qué vas a hacer.

sábado, 17 de agosto de 2013

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA





          1. El crimen

  Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.


          2. El poeta y la muerte

  Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

          3.

  Se le vio caminar...
                      Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

                                                         Antonio Machado

domingo, 14 de octubre de 2012

Cuatro hierros son una jaula,
cinco son un dolor.




La historia de estos versos es que hoy, en un sueño, mi hermano me los ha dicho. En ese momento los he entendido muy bien (mientras soñaba), ahora no los entiendo tanto, pero me ha quedado una gran melancolía residual. Para mi recordar los sueños es como tener interferencias entre dos mundos.