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miércoles, 22 de febrero de 2012
domingo, 12 de febrero de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
sábado, 4 de febrero de 2012
lunes, 15 de agosto de 2011
El Reflejo
Me gusta caminar por la ciudad sin dirección. En esos vacíos de tiempo en los que la gente no sabe qué hacer, yo exploro las calles, me mezclo con el hormiguero e individualizo cada rostro, a veces, incluso, me imagino una historia detrás de cada mirada, convierto personas anónimas en mis personajes privados.
Una vez vi un tipo con mi misma chaqueta, unos metros más adelante, caminando en mi misma dirección. Tenía el pelo largo, recogido en una coleta. Juraría que la goma de pelo que usaba era igual que la mía. Caminaba con calma, pero sin parsimonia. Cada vez me llamaba más la atención.
Yo aceleraba el paso y parecía que huía, en cambio, cuando aflojaba el ritmo para disimular mi persecución, él se tranquilizaba. Comenzaba a sospechar que él supiera que le estaba siguiendo. Pero qué más me da lo que piensen los demás, no estoy haciendo nada malo.
Quería verle la cara, no me quedaría tranquilo hasta verle la cara. Había pensado en hacer una pequeña carrera, ponerle la mano en el hombro y en cuanto se diese la vuelta pedir perdón y decir que lo había confundido con otra persona.
Dobló una esquina, no podía dejarlo escapar, así que hice un pequeño sprint para no perderlo y, en cuanto llegué a la esquina, nadie. No había nadie en esa calle. De repente siento una mano sobre mi hombro, mi corazón parecía una locomotora a toda máquina. Me giro y “lo siento, lo he confundido con otra persona”.
Alex Modlov.
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General,
microrrelato,
narrativa,
Preguntas
martes, 2 de junio de 2009
Tras la pared, de Oscar Sipán
jueves, 28 de mayo de 2009
Post-it en una nevera cualquiera, de Alberto Gómez Almendres
Este microrrelato es de Alberto Gómez Almendres, el ganador del concurso Palabras Indiscretas 2008.

Has de comprar fruta; las pocas manzanas que quedaban se pudrieron. No se te olvide descongelar hoy el pollo si vas a querer comerlo mañana. Tienes algo de fiambre en la nevera para la cena de varios días. La paliza de anoche fue la última. Ni una más. No volverás a verme, no intentes buscarme. No más tirones de pelo, no más insultos, no más miedo. Se acabó, Alfredo. Me has paralizado durante tantos años que mi recién estrenada ilusión por cambiar de vida es inmarcesible. No hay reproches, ni siquiera rabia. Me voy en silencio, tal y como lo he hecho todo contigo. Recuerda que la puerta de la lavadora no cierra bien y a veces se desborda el agua. Ya tiro yo la basura hoy, no te preocupes.
Has de comprar fruta; las pocas manzanas que quedaban se pudrieron. No se te olvide descongelar hoy el pollo si vas a querer comerlo mañana. Tienes algo de fiambre en la nevera para la cena de varios días. La paliza de anoche fue la última. Ni una más. No volverás a verme, no intentes buscarme. No más tirones de pelo, no más insultos, no más miedo. Se acabó, Alfredo. Me has paralizado durante tantos años que mi recién estrenada ilusión por cambiar de vida es inmarcesible. No hay reproches, ni siquiera rabia. Me voy en silencio, tal y como lo he hecho todo contigo. Recuerda que la puerta de la lavadora no cierra bien y a veces se desborda el agua. Ya tiro yo la basura hoy, no te preocupes.
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