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miércoles, 22 de febrero de 2012

Dia 23/Día 0

Día 23/Día 0. Ésta es la primera vez que he tenido un descanso para escribir desde que se fue la nieve. Todos los supervivientes sentimos un gran alivio cuando comenzó a salir el sol y se empezó a retirar el hielo. Los que quedábamos esperábamos descubrir las calles llenas de cadáveres, en cambio, llevamos una semana atrincherados en casa luchando contra ellos. El infierno empieza ahora.

domingo, 12 de febrero de 2012

Día 13

Día 13. En la casa quedamos sólo tres. Los otros dos se fueron antes de la ventisca y no volvieron. Estamos discutiendo si repartinos sus cosas o esperar más. Estoy seguro de que no los volveremos a ver.

sábado, 11 de febrero de 2012

Día 12

Día 12. Cada vez hay menos huellas en la nieve. La calefacción ha dejado de funcionar, hemos tenido que comenzar a quemar libros para mantenernos calientes: hemos empezado la hoguera con Shakespeare.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Día 9

Día 9. Conseguí la provisiones, pero no encontré personas en mi recorrido. También hace tiempo que no oigo al resto de personas que viven en el edificio; quizá hayan escapado.

lunes, 6 de febrero de 2012

Día 7

Día 7. No nieva desde hace dos días, pero las bajas temperaturas han convertido las calles en hielo. Anoche me pareció ver lobos rondando la casa.

sábado, 4 de febrero de 2012

Día 5.

Día 5. Sigue nevando, la comida comienza a escasear y las personas con las que vivo comienzan a mirarme extraño (creo que traman algo). No sé cuánto podremos durar así.

lunes, 15 de agosto de 2011

El Reflejo


Me gusta caminar por la ciudad sin dirección. En esos vacíos de tiempo en los que la gente no sabe qué hacer, yo exploro las calles, me mezclo con el hormiguero e individualizo cada rostro, a veces, incluso, me imagino una historia detrás de cada mirada, convierto personas anónimas en mis personajes privados.

Una vez vi un tipo con mi misma chaqueta, unos metros más adelante, caminando en mi misma dirección. Tenía el pelo largo, recogido en una coleta. Juraría que la goma de pelo que usaba era igual que la mía. Caminaba con calma, pero sin parsimonia. Cada vez me llamaba más la atención.

Yo aceleraba el paso y parecía que huía, en cambio, cuando aflojaba el ritmo para disimular mi persecución, él se tranquilizaba. Comenzaba a sospechar que él supiera que le estaba siguiendo. Pero qué más me da lo que piensen los demás, no estoy haciendo nada malo.

Quería verle la cara, no me quedaría tranquilo hasta verle la cara. Había pensado en hacer una pequeña carrera, ponerle la mano en el hombro y en cuanto se diese la vuelta pedir perdón y decir que lo había confundido con otra persona.

Dobló una esquina, no podía dejarlo escapar, así que hice un pequeño sprint para no perderlo y, en cuanto llegué a la esquina, nadie. No había nadie en esa calle. De repente siento una mano sobre mi hombro, mi corazón parecía una locomotora a toda máquina. Me giro y “lo siento, lo he confundido con otra persona”.

Alex Modlov.

martes, 2 de junio de 2009

Tras la pared, de Oscar Sipán



Los oigo follar a todas horas, tras la pared de mi habitación. Quizá debí emparedarlos por separado.

jueves, 28 de mayo de 2009

Post-it en una nevera cualquiera, de Alberto Gómez Almendres

Este microrrelato es de Alberto Gómez Almendres, el ganador del concurso Palabras Indiscretas 2008.



Has de comprar fruta; las pocas manzanas que quedaban se pudrieron. No se te olvide descongelar hoy el pollo si vas a querer comerlo mañana. Tienes algo de fiambre en la nevera para la cena de varios días. La paliza de anoche fue la última. Ni una más. No volverás a verme, no intentes buscarme. No más tirones de pelo, no más insultos, no más miedo. Se acabó, Alfredo. Me has paralizado durante tantos años que mi recién estrenada ilusión por cambiar de vida es inmarcesible. No hay reproches, ni siquiera rabia. Me voy en silencio, tal y como lo he hecho todo contigo. Recuerda que la puerta de la lavadora no cierra bien y a veces se desborda el agua. Ya tiro yo la basura hoy, no te preocupes.