viernes, 31 de julio de 2009

Silencio compartido

-¿Por qué creemos que es necesario decir gilipolleces para estar cómodos?
- No lo sé, es una buena pregunta.
- Entonces sabes que has dado con una persona especial, puedes estar callado durante un puto minuto y compartir el silencio.

Mia Wallace y Vincent Vega



Me gusta compartir el silencio.
Arranca de tu cabeza
esa imagen
de dos familiares lejanos
o de dos amigos de amigos
buscando como locos
un puente,
un puñado de palabras
que deseternice
esos pequeños instantes mudos
de incomodidad.
Me gusta compartir el silencio
cuando no lleva dentro un precipicio,
un silencio lleno de sí mismo,
un silencio que consigue decir
lo que se callan las palabras.

Me gusta ese silencio
por el que nuestros pensamientos
se entrecruzan
sin ni siquiera rozarnos con la mirada,
ese silencio nuestro
limpio de gilipolleces,
ese silencio que no se rompe,
simplemente se acaba.



sábado, 25 de julio de 2009

Un poema de Fernando Velasco




Borracho de ti
consumiré las horas
contemplando a la luna.

Y, mientras, esperaré
impaciente la llegada
de la nostálgica resaca
de tus recuerdos.

miércoles, 22 de julio de 2009

Respuestas retóricas




Exactamente ¿dónde acaba el cuchillo
y empieza la herida?
¿En qué preciso momento
nuestro último vago pensamiento
se convierte en el primer sueño
y viceversa?
¿Quién es el soñador
y quién es el soñado?

¿Dónde empieza el cielo
y acaban las golondrinas?
¿Qué partes de nuestra vida
son recuerdo
y cuales imaginación?

¿Cuándo hoy
volverá a ser ayer?
¿en qué momento
dejó de ser mañana?
¿Alguien sabe cuándo
empezamos a morir?
¿cuándo terminamos de nacer?

¿Qué cuentan los libros cerrados?
¿Qué nos encontraremos
detrás del olvido?
¿Cuántas lágrimas
llenan el mar?
¿Cómo se derriten las palabras
después de pronunciarlas?

¿Quién está pensando
en este preciso momento,
al otro lado del mundo,
en esta misma soledad?

¿De dónde viene el río
que nos empuja
a odiarnos
o a querernos?

¿Por qué pesan tanto
los sentimientos inertes?
¿Por qué las paredes
se visten de
este esquelético silencio
que nunca se calla?
¿Por qué se acumulan
tantos miedos
debajo de la cama?

¿Cuántas manos
y cuantos labios
han recorrido estos versos
hasta llegar a ti?
¿cuántos caminos más
se trazarán
a través de ellos?

¿Qué palabras tenemos que seguir
pronunciando
para seguir vivos?
¿Qué beso nos traicionará?
¿En qué extraño lugar
se detendrán nuestros pies?
¿Qué es lo que tanto nos duele
cuando nacemos?
¿Por qué estamos siempre
incompletos?
¿Quién conoce la última respuesta
que nos pueda apagar la sed?

domingo, 5 de julio de 2009

viernes, 3 de julio de 2009

Sintigo (otra canción de ausencias)

La foto la he sacado de aquí.

No tengo palabras que rimen contigo
o quizá no las quiero buscar.
Sigo tu rastro por las miradas
y no encuentro el camino.
I feel my feet underground.

Han pasado tantas canciones
y tantas cosas que callar.
No sé dónde buscarte,
dame una pista,
susúrrame en sueños...
dónde estás.

Y sintigo arrastro mi cuerpo por los bares,
sintigo con cristales rotos bajo los pies,
sintigo las verdades y las mentiras son malabares
que enciendo con la imaginación,
conmigo y tu vacío en mi colchón,
conmigo y sintigo en esta canción.

A veces cierro los ojos
y te oigo caminando en mis palabras,
dejando mi vida patas arriba,
fabricando recuerdos para mañana.

Espero la lluvia para no llorar solo,
se me caen las miradas
por las calles llenas de ojos.
Voy atravesando el desierto
que a cada momento
me va creciendo por dentro.

Y sintigo arrastro mi cuerpo por los bares,
sintigo con cristales rotos bajo la piel,
sintigo las verdades y las mentiras son malabares
que enciendo con la imaginación,
conmigo y tu vacío en mi colchón,
conmigo y sintigo en esta canción.

lunes, 29 de junio de 2009

CANCIÓN SERENA, de Victoriano Crémer

Hace apenas dos días se ha muerto el poeta más longevo de este país, Victoriano Crémer. Parece que todo el mundo se acuerda de Michel Jackson, pero no merece la pena acordarse de este gran poeta. Yo sí me acuerdo y os dejo aquí uno de sus poemas.




Un día puro, alegre, libre quiero.
Fray Luis de León


No me dejéis así:

Sorbido por la tierra
hondísima y vibrante como el clamor penúltimo;
con este olor maduro de soles y horizontes
abriéndome en el pecho un surco luminoso.

No es que el cuerpo me suene a cristal derramado

ni que diez corazones me alanceen las yemas,
ni que cielos redondos agolpen sus rebaños
a mis ojos mastines, ladradores de cimas.

Es que un mar fugitivo rinde velas y senos

y pétalos y espumas en la gozosa playa
donde el rumor se atreve a mancillar la sombra.
¡Y se me ciegan labios y gritos y pupilas!

Es que siento que el aire es de carne dulcísima

y la luz sólo luz. Que el contorno me huye
a bandadas blanquísimas de palomas y lirios
y me abandonan manos y dientes y melenas.

¡No! ¡No me dejéis así! Moriría desnudo

sin sentirme morir.

Y mi pobre vestido, con su sangre caliente,

se hundiría, esperando mi imposible retorno.