Verrà la morte e avrà i tuoi occhi- questa morte che ci accompagna dal mattino alla sera, insonne, sorda, come un vecchio rimorso o un vizio assurdo. I tuoi occhi saranno una vana parola, un grido taciuto, un silenzio. Cosìli vedi ogni mattina quando su te sola ti pieghi nello specchio. O cara speranza, quel giorno sapremo anche noi che sei la vita e sei il nulla
Per tutti la morte ha uno sguardo. Verrà la morte e avrà i tuoi occhi. Sarà come smettere un vizio, come vedere nello specchio riemergere un viso morto, come ascoltare un labbro chiuso. Scenderemo nel gorgo muti.
Me acuerdo del tambaleo de las primeras pedaladas, de convertirme en un centauro con ruedas en vez de cascos, me acuerdo de los caminos estirándose hacia el horizonte, ____________ caminos que desafiaban nuestra imaginación, que no nos contaban a dónde llevaban.
Me acuerdo de cuando los niños conquistábamos el pueblo cada noche de verano símplemente con las manos.
Me acuerdo de como me teñía el sol y el cloro me arañaba los ojos.
Recuerdo todavía las historias, como la de un castillo que fue construido por los moros _____________ en una noche.
Me acuerdo de los timbres que nos perseguían, me acuerdo de nuestras clandestinidades y secretos, me acuerdo de nuestros refugios.
Me acuerdo de un pico lleno de "talentos", me acuerdo de ir campo a través para llegar a lo desconocido, me acuerdo...
Estos son los versos número 220, 221 y 222 del último poema que estoy componiendo. Estoy desperdigándolos por las paredes. El título de esta entrada es el verso número 223.