martes, 23 de marzo de 2010

Un lugar más allá de la noche

Aquí dejo un fragmento de la última canción que he compuesto. El nombre de la canción es el que está ahí arriba. No es la mejor canción que haya compuesto, pero me gusta mucho tocarla.


Mañana es siempre mañana

y nunca llega,

mañana es tan sólo una palabra traicionera,

mañana se escapa y se esconde

detrás del horizonte (no lo intentes alcanzar),

mañana es un lugar más alla de la noche.


viernes, 26 de febrero de 2010

domingo, 21 de febrero de 2010

Se nos escapó la luna de las manos...



Se nos escapó la luna

de las manos,

se fue a domar mareas,

a desparramarse

por llanuras y montañas,

afinando la luz de las estrellas.


Y nuestros cuerpos

quedaron a la deriva

atravesando la noche,

haciendo cosquillas a la oscuridad,

susurrando con los dedos

flores amarillas.


Peregrinaron hacia una noche más larga

a través del silencio

de saliva y caricias.

Y después nada.


Se nos tragó el día con su ruido

tras arañarnos

___________los rayos del sol,

y se durmieron todos los sueños

sobre los párpados,

y los brazos

dejaron de ser alas

para volver a ser brazos,

y los besos

se cayeron a la tierra

esperando otra luna

con la que germinar.



Este es un poema de hace algunos años que he releido hoy y me ha apetecido compartirlo con ustedes.

domingo, 31 de enero de 2010

Otoño en Valladolid (2009)


No sé cómo no he colgado antes una foto de esta maravilla que me llegó por carta.


El poema lo podéis leer en el blog de Theo.

jueves, 28 de enero de 2010

Ramas caídas


En Rímini no suele nevar, por muy al norte que esté esto no deja de ser el Mediterráneo y cada nevada aquí se convierte en todo un acontecimiento. Como si no fuera suficiente que nevase una vez a la orilla del mar, nieva copiosamente dos veces en el mismo invierno. Para mucha gente era la primera vez que veían el Arco de Augusto con los hombros y la cabeza completamente cubiertos de nieve, o la playa bajo una colcha blanca (una imagen que está a años luz de la misma playa en verano), la mayoría de los niños no habían hecho nunca un muñeco o una guerra con bolas de nieve y los numerosos ciclistas de la ciudad no se desenvolvían tan bien como de costumbe con los pedales. Pero a los que ha pillado más de sorpresa esta irregularidad meteorológica es a los árboles, especialmente a los pinos y demás árboles de hoja perenne.




Los pinos no están acostumbrados a esta precipitación tan pesada. Lo que ellos se esperan es un verano muy caluroso y un invierno bastante lluvioso. La lluvia se agradece mucho, resbala por la copa recorriendo y limpiando cada aguja para después caer al suelo y apagar la sed de las raíces, pero la nieve... la nieve se aloja sobre cada hoja y sobre cada rama y así estos brazos , acostumbrados a soportar únicamente algún día de viento, de un día a otro se ven sosteniendo todo el peso del cielo.

Para mí el acontecimiento no era ver las calles blancas, sino el día después ver las calles llenas de grandes ramas caídas de los árboles mutilados.